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¿De qué nos alejan pues los medios de comunicación?

Foto del escritor: ReconcienciaReconciencia

¿Nos hemos preguntado también por qué los hombres están siempre en guerra? El sabio suizo Jean-Jacques Babel verificó que desde los últimos 56 siglos, la humanidad lleva organizadas 14.500 guerras, que provocaron tres mil millones y medio de muertes. Esto representa la mitad de la población mundial de hoy en día. Solamente en el año 1991, por ejemplo, se registraron 52 guerras o focos de crisis en nuestra Tierra. Esto significa que después de numerosos conflictos en este planeta, entre los cuáles dos guerras mundiales en un siglo, aquel año vio oponerse recíprocamente 104 ideologías, cuyas demandas debían ser muy importantes para justificar nuevamente la masacre de muchos millones de seres humanos.

¿Qué finalidad impele, pues, a la guerra entre los hombres? Desde hace siglos el motivo de la guerra es el rompecabezas de las organizaciones de paz, y también de los filósofos. Llegaron a la conclusión de que casi todas las criaturas de la Tierra se enfrentan regularmente por falta de alimento y de territorio. No podemos atribuir al ser humano la agresividad de los animales entre sí, pues él posee, además, una inteligencia, una conciencia y una ética. Pensemos en la diferencia que existe entre dos animales predadores luchando por su presa, y las multinacionales armamentísticas que viven de la venta de armas y por tanto de las crisis permanentes. Que la “lucha por la vida” puede servir como distracción, es algo que se sabe desde la antigua Roma, donde bajo la divisa de panem et circenses (el pan y los juegos que distraen el pueblo), los gladiadores combatían entre sí, para regocijo de la plebe, impidiéndoles pensar en su propia desgracia. Es el mismo principio que en nuestros días mantienen la televisión, el vídeo y los grandes encuentros de fútbol: le dan al ciudadano la posibilidad de escapar al vacío y al peso de la existencia.

Pensemos ¿de qué nos alejan pues los medios de comunicación? Es preciso preguntarnos de qué tendríamos conciencia si no estuviésemos constantemente distraídos de nosotros mismos. No es ninguna novedad que un tercero saque ventaja de la guerra entre dos países. Es bien sabido que “cuando dos personas contienden entre sí, una tercera se alegra”. Ya sea que apliquemos la frase a un país o a un planeta entero, veremos cómo se cumple.

Por ejemplo, los sistemas bancarios que hacen un préstamo a un país beligerante, tienen interés en que la guerra no termine pronto. Es por medio de guerras y perturbaciones que se puede impulsar a un pueblo a aceptar, e incluso a desear, que surjan instituciones que él jamás habría espontáneamente consentido (por ejemplo: la OTAN, la ONU). Entre tanto, para aquéllos que no se interesan especialmente por eso -excluyamos a los muertos – no existe una relación entre las guerras de los dos últimos siglos.

¿Es posible que sólo la industria armamentística saque provecho de ello? ¿Qué lleva a los seres humanos a odiarse indefinidamente hasta el punto de matar a sus propios congéneres? ¿Qué es tan importante como para llevarnos a exterminar una vida? ¿Acaso no aprendimos nada de los cientos de miles de seres humanos muertos en las guerras, y del sufrimiento que ello ocasionó?

Tomemos, por ejemplo, a la ex - Yugoslavia, en la que muchos pueblos que vivían en paz desde hace décadas, acaban de masacrarse. ¿Qué lleva de repente a esos seres humanos a considerar como sus peores enemigos a sus hermanos, que vivían en la misma ciudad, hablaban la misma lengua, usaban las mismas vestimentas, compartían el mismo amor, las mismas alegrías, los lloros y las risas? ¿Qué hace que maten a sus niños, violen a sus mujeres y envíen a sus esposos a campos de concentración? ¿No resuena nada en nosotros? ¿Será que verdaderamente son motivos ideológicos, propios de ciertos grupos, los que causaron esa guerra? ¿O será necesario encontrar quién está detrás de esto ¿Quién puede asumir la parte del tercero? ¿De dónde proviene, pues, la idea preconcebida del adversario, inculcada en el ser humano por las religiones, los libros escolares y por los medios de comunicación? ¿Cuál es el objetivo de las personas que están en la base de esta idea y sobre la que machacan constantemente? ¿Quién saca provecho de la creciente hostilidad y de la degeneración de la humanidad? ¿Quizá Satán, Lucifer, Ariman, Baphomet u otras entidades “intangibles”, a quiénes gustosamente les echamos la culpa?.



Contaremos la historia de algunos personajes bien tangibles que, en 1773, establecieron un proyecto en Frankfurt en una casa de la Judenstrasse (Calle de los Judíos). Querían preparar el camino para su gobierno mundial único hacia el año 2000, por medio de tres guerras mundiales. Un proyecto perfectamente elaborado, basado en las cobardías y en los miedos de los seres humanos, y que acabaría por volverse en contra de ellos. En sí, la finalidad de un gobierno mundial nada tiene de nuevo, pues el Vaticano siempre buscó hacer de nuestro mundo un mundo católico. Por esta razón, torturó y masacró a millones de seres humanos, como la historia demuestra. El islamismo tuvo la misma finalidad, y siendo la mayor y más fanática de las religiones, tiene todas las oportunidades. No nos olvidemos que la ideología rusa “pan-eslava”, instaurada originalmente por Guillermo el Grande, exigía la eliminación de Alemania y Austria, y la anexión de India y Persia, tras el sometimiento de Europa.

Notemos también la ideología de “Asia para los asiáticos”, que reclama que la confederación de los estados asiáticos esté bajo el control de Japón. Notemos también la ideología “pan-germánica”, que prevé un control de Europa por parte de Alemania, para extenderse más tarde por el resto del mundo.

Esto no tienen nada en absoluto que ver con cualquier dogma, y no pertenecen a ninguna nación. No son ni de izquierdas, ni de derechas, ni liberales, pero utilizan todas las instituciones para conseguir sus fines. Naturalmente, forman parte de una organización cualquiera, pero solamente para dificultar eventuales búsquedas, para crear confusión entre los “curiosos” y conducirlos así a una pista falsa. Esas personas se sirven tanto de cristianos como de judíos, de fascistas como de comunistas, de sionistas, mormones, ateos, satanistas, pobres, ricos, ¡de todos!. Pero se sirven principalmente de los ignorantes y de los perezosos, de aquéllos que se desinteresan por la vida y de aquéllos que no poseen un espíritu crítico.


Entre los iniciados, las personas citadas arriba se denominan los Iluminati, el Big Brother, el gobierno invisible, los hombres grises, el gobierno oculto, el gobierno secreto, el Establishment.




Elaborado por: SR

 
 
 

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